Ambas estaban muy delgadas, pero desde el principio se mostraron alegres y confiadas.
Ari tuvo muchísima suerte y fue adoptada.
Su familia nos informa de que se porta de maravilla desde el primer día y está muy bien educada.
Zelda sigue esperando un hogar.
Gracias a los que adoptáis, con vuestro acto lográis salvar dos vidas, la del animal que forma parte de vuestra familia y la del que ocupa su lugar.

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